viernes, 21 de septiembre de 2012

Lycheetinis en Breeze

Hoy de nuevo trabajo a tope.

Ha venido un socio de Madrid y nos había invitado a cenar con él, pero al final hemos salido tarde del trabajo y no nos daba tiempo. He quedado a cenar con Mauro y Jean-Laurent. Hemos optado por ir a algo fácil y con alcohol: hemos ido a Breeze.


Breeze, uno de los sitios favoritos de Giovanni, es un restaurante tailandés más bien cutre, en el que cenas bastante bien por un precio (habitualmente) razonable. Hoy nos hemos puesto las botas y ha salido un poco más caro que de costumbre, pero no nos hemos cortado. Los lycheetinis han contribuido a la cuenta y también a salir encantada de la vida del sitio. Me he acordado mucho de Giovanni y también me lo he pasado muy bien. Mauro es un encanto, pero cada vez que hablo con Jean-Laurent me cae mejor. Me parto con su sentido del humor tan ácido y con cómo se mete con Mauro y con la vida en general.

A la vuelta casi me parto la mano al golpearme, de la nada, con un poste de la calle. Ahora me cuesta un poco escribir, pero seguro que mañana estoy mejor, que no cunda el pánico. Y no, no es una excusa para no escribir el resto del finde.

Por último, comentar que muy a mi pesar llevo TODO el día con esta (tremenda) canción en la cabeza...



xoxo

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